¿El EGO es mi enemigo?

Es difícil entender que el ego es una fuente de trampas constantes, y que obstaculiza tu evolución hacia la expresión de tu “yo” trascendente. Es por eso que muchos gurús desinteresados, tratan de mostrarte diez mil caminos distintos para derrocar a este tirano interior que trata de impedirte remontar los cielos de la espiritualidad... porque eres un ser de luz... y ya sabes, todo eso.

Lo peor es que revisten este discurso con un barniz cientificista, y agregan que son los muy eminentes psicólogos quienes te advierten en contra de las trampas del ego. Y pues... mira que yo estudié psicología a nivel de bachillerato, licenciatura y maestría, y jamás me tocó esta materia.

También puede ser que no haya ido a clases ese día.

El concepto de observar nuestro ego, si bien no necesariamente combatirlo, proviene de filosofías orientales como los son varias corrientes del budismo o del hinduismo; y cuando analizas esos discursos, efectivamente hace mucho sentido dentro del esquema completo de cualquiera de esos contextos discursivos.


Así funciona la memoria

Y efectivamente, damas y caballeros: recordar es volver a vivir. Y más que por un sentido de romántica nostalgia, la cuestión es del ámbito de la neurología.

¿Sabía usted que su cerebro no encuentra diferencias significativas entre lo que la mente se inventa y lo que el cuerpo experimenta? Así la fisiología cerebral, lo mismo se activa si entrenas para una maratón, que si te imaginas a detalle que realizas ese mismo entrenamiento...

Ahora imagínate lo que le pasa a tu sistema nervioso cuando le metes la mega - producción a tus chaquetas mentales, para fabricarte esos escenarios catastróficos donde el mundo se te viene abajo, todo te sale mal y no dejas en paz ni una sola de las leyes de Murphy... en tu imaginación. Lo que pasa es que tu cerebro hará que tu cuerpo reaccione como si todo ese estrés que te estas inventando, efectivamente estuviera pasando.


Atención¡!

Mi abuela decía que recordar es volver a vivir, y no cabe duda de la verdad que hay en esa afirmación... por eso hoy en día la industria de la nostalgia es tan tremendamente rentable.

Y es que esto de la memoria es una cosa muy curiosa que a muchas personas les preocupa, porque sentimos que es un indicador de que vamos envejeciendo. Pero no es tan exactamente casi, por ejemplo, si eres de esas personas que afirman tener problemas para recordar eventos, datos o rostros, estoy casi seguro de que tu problema no es de memoria, sino de atención.

Dime tu. En estos tiempos ruidosos, nuestros sentidos son tan abrumadoramente bombardeados por tantos estímulos olfativos, sociales, visuales y auditivos, que hacen virtualmente imposible concentrarse en algo específico. A esto, agrégale el modo en que se nos ha inculcado valorar la cultura "multitask", que más que entrenarnos para mantener en foco nuestra atención, pareciera habituarnos a desparramarlo en todo lo estimulante a nuestro derredor y en nada interesante en particular.


El amor a uno mismo

Si bien uno de los fenómenos más interesantes en el campo de la astrofísica son los agujeros negros, ellos representan a la vez, un desafío muy importante para la ciencia porque son virtualmente invisibles; pero cómo no, si consiste en encontrar agujeros negros en la vasta negrura del espacio. Negro sobre negro, ¿así, pues cómo?

Afortunadamente, los astrofísicos son personas muy listas que han aprendido a conocerlos por el desastre que ocasionan a su alrededor, ya sabes: los cuerpos espaciales modifican su trayectoria ante la gravedad de un agujero negro y desaparecen, la luz pareciera ser devorada en la cercanía a ellos, y así. Si no pueden identificarlos directamente, siempre pueden confiar en los efectos que ocasionan con su presencia.

Y yo aquí, bien gracias... mirando hacia el cielo húmedo, nublado y sin un agujero para atisbar las estrellas. Ya no digamos, agujeros negros.