jueves, 19 de enero de 2017

Corolario para corazones rotos

enero 19, 2017 Hernan Paniagua
Terminas tu relación con el corazón hecho trocitos y solo crees saber que nadie va a amarte tanto como esa persona te amó, que nunca tendrás una relación tan bonita como esa, y que ésta fue tu última oportunidad para ser feliz. Pero aunque suenan muy convincentes cada una de esas afirmaciones, todas ellas son mentira.

La clase de mentira de la que te convence el dolor, cuando lo tienes susurrándote tristezas al oído.

Curiosamente, las relaciones cortas duelen mucho por todas las espectativas que debemos de abandonar cuando viene el tiempo de separarse... y los relaciones largas duelen también por la prolongada historia que hemos de dejar atrás para seguir caminando, ahora en solitario.

Pero ¿realmente estamos solos? Contar con la cercanía de nuestros amigos y nuestra familia, puede ser un bálsamo para sanar las heridas que nos quedan después de la ruptura. Ojalá que mientras estuviste en pareja, no te hayas aislado tanto en tu relación, que tu familia y amigos empezaran a verte como una persona extraña.


jueves, 12 de enero de 2017

Los valores de Filemón

Cuando su mamá regañaba a Filemón, no le explicaba porqué estaba mal lo que hacía, solo sentenciaba “ya verás cuando tu papá llegue”.

Entonces, Filemón aprendió a portarse bien para que no lo regañara su papá.

Cuando Filemón tenía que ponerse a estudiar, los profes le decían “si repruebas, te expulsamos”, en vez de reflexionar con el porqué la escuela podría ser interesante.

Así que Filemón aprendió a estudiar para que no lo echaran de la escuela.

Cuando Filemón estaba en su trabajo, el jefe le decía “si tu no entregas los proyectos, yo no te pago”. Por eso Filemón trabajaba un montón, para que no dejaran de pagarle, y no para sentir que formaba parte de un equipo.

Los valores de Filemón

Cuando su mamá regañaba a Filemón, no le explicaba porqué estaba mal lo que hacía, solo sentenciaba "ya verás cuando tu papá llegue". Entonces, Filemón aprendió a portarse bien para que no lo regañara su papá.

Cuando Filemón tenía que ponerse a estudiar, los profes le decían "si repruebas, te expulsamos", en vez de reflexionar con el porqué la escuela podría ser interesante. Así que Filemón aprendió a estudiar para que no lo echaran de la escuela.

Cuando Filemón estaba en su trabajo, el jefe le decía "si tu no entregas los proyectos, yo no te pago". Por eso Filemón trabajaba un montón, para que no dejaran de pagarle, y no para sentir que formaba parte de un equipo.

Al final, Filemón jamás aprendió a portarse bien para ser una mejor persona, a estudiar porque la curiosidad lo impulsaba, o a hacer un buen trabajo para sentirse productivo. Él nunca supo que debía de hacer lo correcto por y para él mismo ni como construir una satisfacción de sí. Por eso, cuando nadie mira a Filemón y el no está en riesgo de ser regañado, hace las cosas que habitualmente no haría.

Lord Filemón está buscando, como todos, constantemente la manera de ser feliz, pero ha mal aprendido que ser feliz es hacer todo lo que se le antoje, sin repercusiones o que nadie te diga nada.

lunes, 2 de enero de 2017

Tu vida y el principio del 80/20

enero 02, 2017 Hernan Paniagua
Hay a quienes se les da muy bien involucrarse en proyectos nuevos, y hay también personas a las que no tanto. Escolares, profesionales, altruistas... y especialmente las primeras semanas de enero resultan popularmente propicias para plantearse nuevos proyectos. La fiebre del año nuevo.

Pero plantearse proyectos como así, nada más, no es suficiente. Sin una #estrategia o plan para alcanzar lo proyectado, lo único que estamos cultivando es una creciente frustración, y un mal aprendizaje de que somos incapaces de alcanzar lo que nos proponemos. Por eso, si bien es excelente idea plantearse #propósitos de Año Nuevo, lo mejor es meterle coco, lápiz y papel para que funcionen:

✔️ ¿Qué es lo que quieres? Define tu propósito en un solo enunciado, simple y sin ambigüedades, algo que esté en tus manos y dependa de ti, sobre todo. No se vale declarar "que mi novio deje de fumar", por ejemplo.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Reflexiones acerca de la "Familia Natural"

Buenas tardes. Mi nombre es Hernán Paniagua y tengo formación profesional como Terapeuta Familiar por parte de la UNAM y el CONACYT. ¿Conoce usted al menos alguna de estas dos instituciones?, ¿identifica la relevancia que mi área de estudio tiene en el debate acerca de la "familia natural"?

Le comparto que si usted tuviera a bien pedir la opinión de un especialista en Ciencias de la Familia, esta persona le externaría varias preocupaciones extremadamente válidas a partir de las investigaciones sociales de carácter científico y antropológico que se han venido realizando en los últimos 50 años.

1. La primera es esta noción de "familia ideal" que trata usted de insertar con calzador en una realidad social donde tal cosa no existe. La familia es un organismo social que responde y se adapta a las necesidades de cada momento histórico y espacio cultural; de modo que restringir la diversidad de las familias a un solo modelo no solamente es patológico para su estructura en sí, sino determinante en un sentido negativo para los miembros adultos o menores de edad, que la conforman.

Control & Estabilidad

Nos hemos creído dos mentiras que condicionaron nuestra felicidad: una es el control y la otra la estabilidad.

¿Qué fenómeno hay en el universo que sea homogéneo o estable?, mientras más alto miramos, más evidente es que nada permanece, que nada es eterno, que la naturaleza no sabe de lo que significa ser estable.

Nada es eterno, ni siquiera las cosas buenas de la vida, o siquiera las malas; incluso yo mismo no soy eterno.

Y vivimos una vida sin garantías. No podemos garantizar que el futuro será malo, ni podemos asegurarnos de que será bueno. No lo podemos controlar. El esfuerzo por hacerlo nos quema las manos hasta que aprendemos a soltar. Y la gran paradoja de la vida es que aquello que intentemos controlar, a su vez nos controlará, pero con mayor éxito.

Control & Estabilidad

noviembre 14, 2016 Hernan Paniagua
Nos hemos creído dos mentiras que condicionaron nuestra felicidad: una es el control y la otra la estabilidad.

¿Qué fenómeno hay en el universo que sea homogéneo o estable?, mientras más alto miramos, más evidente es que nada permanece, que nada es eterno, que la naturaleza no sabe de lo que significa ser estable. Nada es eterno, ni siquiera las cosas buenas de la vida, o siquiera las malas; incluso yo mismo no soy eterno.

Y vivimos una vida sin garantías. No podemos garantizar que el futuro será malo, ni podemos asegurarnos de que será bueno. No lo podemos controlar. El esfuerzo por hacerlo nos quema las manos hasta que aprendemos a soltar. Y la gran paradoja de la vida es que aquello que intentemos controlar, a su vez nos controlará, pero con mayor éxito.

¿Y sabes?, piénsalo... eso está bien. Desprendernos está bien, el cambio también.