viernes, 2 de noviembre de 2018

No temerle al miedo

En estos días de noviembre, hemos jugado a que no le tenemos miedo al miedo, a que no nos estorba para vivir y que es tan natural como la vida misma. Nos disfrazamos de aquello a lo que tememos y sonreímos cuando alguien pretende jugar a atemorizarnos.

Hacemos una tregua con el miedo y le permitimos existir, sin ser un paria entre la diversidad de nuestras emociones.

Pero más allá del juego, la realidad es que así es la vida, y el miedo forma parte de ella.

Cuando jugamos a mirar al miedo de frente y acaso, familiarizarnos un poquito con él desde otra óptica, se nos revela que no constituye un estorbo para vivir, y que es natural, y que además, es muy saludable conectar con nuestros miedos de vez en vez.

No hay psicoterapia que nos vacune del miedo, ni religión o programa de desarrollo humano. Aunque cualquiera de ellos, puede darnos pistas, acerca de cómo dejar de verle como una amenaza.

jueves, 1 de noviembre de 2018

La masculinidad ¿privilegiada?

Hay en la actualidad una gran preocupación por el devenir de la masculinidad, y derivado de los distintos debates que están surgiendo en varios ámbitos, surgen a su vez, distintas posturas que abordan esto, que para algunos es una problemática y para otros es meramente una circunstancia.

Puede llamársele: “la crisis de la masculinidad” …si te interesa incluir esta reflexión en la nota roja de algún periódico sensacionalista.

Hay particularmente dos debates que están sonando muy fuerte allá afuera: uno es el profesional o académico, de personas dedicadas al estudio sociológico, antropológico y psicológico, y que definen esta situación como un momento de transición donde los hombres estamos dándonos permiso de experimentar formas distintas de masculinidad que no necesariamente involucran juegos de poder donde te reafirmas al someter a otras y otros, pero a costa de una permanente represión emocional.

La masculinidad ¿privilegiada?

Hay en la actualidad una gran preocupación por el devenir de la #masculinidad, y derivado de los distintos debates que están surgiendo en varios ámbitos, surgen a su vez, distintas posturas que abordan esto, que para algunos es una problemática y para otros es meramente una circunstancia.

Puede llamársele: "la crisis de la masculinidad" ...si te interesa incluir esta reflexión en la nota roja de algún periódico sensacionalista.

Hay particularmente dos debates que están sonando muy fuerte allá afuera: uno es el profesional o académico, de personas dedicadas al estudio sociológico, antropológico y psicológico, y que definen esta situación como un momento de transición donde los hombres estamos dándonos permiso de experimentar formas distintas de masculinidad que no necesariamente involucran juegos de poder donde te reafirmas al someter a otras y otros, pero a costa de una permanente represión emocional.

Otro es el debate religioso montado sobre dogmas sin contexto, que defiende una masculinidad muy limitante y a costa de los propios hombres, donde nosotros afrontamos la obligación de salir adelante solos y sin dar o recibir apoyo de otros hombres, debemos ser impositivos, desconectados de nuestras emociones y estoicos. Hoy que muchos hombres estamos gritando "ni madres¡!", la iglesia y sus groopies se rasgan las vestiduras etiquetando a esto como una "crisis de la masculinidad".

miércoles, 24 de octubre de 2018

Nuestra postura frente al cambio

Cuéntame una cosa, ¿tu crees que la gente puede cambiar? Esta discusión es mucho más vieja que tu y que yo, y que ella o el, todos juntos, porque a lo largo de la historia la filosofía ha tratado de dar una respuesta conclusiva al problema, pero nada más no logramos ponernos de acuerdo.

A los cerebritos que han tratado de contestarla, podemos separarlos en dos equipos: el #TeamParménides y el #TeamHeráclito.

El filósofo Parménides decía que todo en el vasto universo permanece y que cualquier cambio que creamos ver, es sólo aparente. Por supuesto que el afirmaba de paso, que la gente no cambia y que solo nos adaptamos superficialmente a las exigencias de cada situación. Ya sabes, “no hay nada nuevo bajo el sol”.

El filósofo Heráclito, por su parte, sostenía que lo único permanente en el universo, es el cambio; y que nunca podrás bañarte en el mismo río, o simplemente bañarte… si vives en la CDMX. El cambio implica un devenir constante de sucesiva transformación y renovación, porque ya sabes “nada se crea ni se destruye…”.

Nuestra postura frente al cambio

octubre 24, 2018 Hernan Paniagua
Cuéntame una cosa, ¿tu crees que la gente puede cambiar? Esta discusión es mucho más vieja que tu y que yo, y que ella o el, todos juntos, porque a lo largo de la historia la filosofía ha tratado de dar una respuesta conclusiva al problema, pero nada más no logramos ponernos de acuerdo.

A los cerebritos que han tratado de contestarla, podemos separarlos en dos equipos: el #TeamParménides y el #TeamHeráclito.

El filósofo Parménides decía que todo en el vasto universo permanece y que cualquier cambio que creamos ver, es sólo aparente. Por supuesto que el afirmaba de paso, que la gente no cambia y que solo nos adaptamos superficialmente a las exigencias de cada situación. Ya sabes, "no hay nada nuevo bajo el sol".

El filósofo Heráclito, por su parte, sostenía que lo único permanente en el universo, es el cambio; y que nunca podrás bañarte en el mismo río, o simplemente bañarte... si vives en la CDMX. El cambio implica un devenir constante de sucesiva transformación y renovación, porque ya sabes “nada se crea ni se destruye...".

lunes, 15 de octubre de 2018

Tu no existes

Hoy vengo a hablarte de ti, aunque con cierto cuidado; porque en la superficie todos nos parecemos mucho, pero en lo profundo, nuestras subjetividades nos diferencian.

Yo se que como a mi, no te gusta demasiado que se refieran a ti mediante un adjetivo que no sientes que te describa, como que te digan que “Pareces vieja”, o “mediocre”, “gorda” y así.

A mi no me gusta que me consideren violador y feminicida en potencia, simplemente por ser un hombre… por ejemplo.

Y los científicos sociales conocen la razón de este malestar, ellos dicen: “toda identidad personal necesita del reconocimiento de los demás para consolidarse”. O sea, ¿qué sentido tiene que yo me diga psicoterapeuta si nadie me reconoce como tal?

Tu no existes

octubre 15, 2018 Hernan Paniagua
Hoy vengo a hablarte de ti, aunque con cierto cuidado; porque en la superficie todos nos parecemos mucho, pero en lo profundo, nuestras subjetividades nos diferencian. Yo se que como a mi, no te gusta demasiado que se refieran a ti mediante un adjetivo que no sientes que te describa, como que te digan que "Pareces vieja", o "mediocre", "gorda" y así.

A mi no me gusta que me consideren violador y feminicida en potencia, simplemente por ser un hombre... por ejemplo.

Y los científicos sociales conocen la razón de este malestar, ellos dicen: "toda identidad personal necesita del reconocimiento de los demás para consolidarse". O sea, ¿que sentido tiene que yo me diga psicoterapeuta si nadie me reconoce como tal?

Debido a que soy un animal social, necesito que lo que miras en mi, sea un reflejo de lo que creo ser, y me lastima que descalifiques esa imagen positiva que trato de proyectarte.

En general, lo que tu crees de ti son numerosos aspectos del concepto que te has construido de quien eres, y unos aspectos son más importantes que otros. Si te digo que pareces de Michoacán, pero naciste en Colima, puede que te moleste, pero a menos que tengas puesta la camiseta colimense, no te vas a enojar demasiado.