lunes, 4 de febrero de 2019

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Vampiros emocionales

El problema de ser un vampiro, es que la existencia diaria resulta mucho menos glamorosa que un libro de Anne Rice o Stephanie Meyer.

Ser vampiro es vivir en la imposibilidad de tener independencia o autonomía, siendo acosados por una dolorosa ansia que te demanda alimento constantemente, pero no puedes hacerte cargo directamente de lo que necesitas para sobrevivir.

Porque esa misma ansia te impone limitaciones insalvables, y por eso debes de sustraerlo, o a veces arrebatarlo, de las y de los demás a tu alrededor.

Es ahí precisamente donde las clases de vampiros se dividen. Por una parte teníamos a los vampiros adictos a la hemoglobina, que ya están más extintos que la vaquita marina, y por la otra están los vampiros emocionales, que de esos si, hoy te encuentras a montones en cualquier parte.

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Vampiros emocionales

El problema de ser un vampiro, es que la existencia diaria resulta mucho menos glamorosa que un libro de Anne Rice o Stephanie Meyer. Ser vampiro es vivir en la imposibilidad de tener independencia o autonomía, siendo acosados por una dolorosa ansia que te demanda alimento constantemente, pero no puedes hacerte cargo directamente de lo que necesitas para sobrevivir, porque esa misma ansia te impone limitaciones insalvables, y por eso debes de sustraerlo, o a veces arrebatarlo, de las y de los demás a tu alrededor.

Es ahí precisamente donde las clases de vampiros se dividen. Por una parte teníamos a los vampiros adictos a la hemoglobina, que ya están más extintos que la vaquita marina, y por la otra están los vampiros emocionales, que de esos si, hoy te encuentras a montones en cualquier parte.

El dilema de ser vampiro, es que cualquiera en esta condición sabe, o al menos intuye, que si no encuentra en alguien más lo que necesita para sus sustento, su ansia interna empezará a devorarle desde adentro. Eso fue lo que sucedió con los vampiros de sangre, pero los vampiros emocionales han aprendido a sobrevivir de forma más eficiente...

viernes, 25 de enero de 2019

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El triunfo de Sísifo

A Sísifo se le daba muy bien desafiar a los dioses, y éstos a su vez ya no hallaban como hacer que el hombre entrara en cintura.

Cuentan que en una ocasión, hartos de que los desafiara con su ingenio, los residentes del Olimpo decidieron enviarle a Tánatos para que le quitara la vida… pero cuando se descuidó, Sísifo tuvo a bien ponerle grilletes al titán y por esa razón nadie en el mundo murió durante un tiempo.

Entonces los dioses, que no iban a dejar que este antiguo rey de Corinto se saliera con la suya, se propusieron darle un elaborado, muy elaborado, castigo. Básicamente, porque eso de maldecir y castigar mortales era el pasatiempo no. 1 de los olímpicos en aquellos días sin Netflix ni Televisión por Cable.

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El triunfo de Sísifo

A Sísifo se le daba muy bien desafiar a los dioses, y éstos a su vez ya no hallaban como hacer que el hombre entrara en cintura. Cuentan que en una ocasión, hartos de que los desafiara con su ingenio, los residentes del Olimpo decidieron enviarle a Tánatos para que le quitara la vida... pero cuando se descuidó, Sísifo tuvo a bien ponerle grilletes al titán y por esa razón nadie en el mundo murió durante un tiempo.

Entonces los dioses, que no iban a dejar que este antiguo rey de Corinto se saliera con la suya, se propusieron darle un elaborado, muy elaborado, castigo. Básicamente, porque eso de maldecir y castigar mortales era el pasatiempo no. 1 de los olímpicos en aquellos días sin Netflix ni Televisión por Cable.

El olímpico castigo para Sísifo consistió en ser arrastrado al Inframundo para ser condenado a una inmortalidad infinita empujando una roca redonda hacia la cima de una montaña, donde llegando a la parte más alta, la roca rodaba cuesta abajo y había de volverla a empujar a la cima nuevamente. Una y otra vez... por toda la eternidad.

lunes, 14 de enero de 2019

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Pigmalión & Galatea

A veces somos afortunados /as en el trabajo y desafortunadas /os en el amor.

Pigmalión exactamente así. Él era de esos artistas famosos, onda los Marín o los Ponzanelli, cuyas esculturas adornaban los jardines de las mansiones más prominentes de Grecia; pero simultáneamente, con los temas del romance, el chavo estaba verdaderamente negado.

A la postre, era experto en encontrarle defectos al ligue que se consiguiera: unas veces que muy flaca, otras que muy gorda, que si era tonta o que se pasaba de lista, que si pero se conocieron en Tinder, que si le gustaban las bacanales, que si en su juventud había sido una virgen vestal… total, que con ninguna mujer quedaba contento.

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Pigmalión & Galatea

A veces somos afortunados en el trabajo y desafortunados en el amor. Pigmalión exactamente así. Él era de esos artistas famosos, onda los Marín o los Ponzanelli, cuyas esculturas adornaban los jardines de las mansiones más prominentes de Grecia; pero simultáneamente, con los temas del romance, el chavo estaba verdaderamente negado.

A la postre, era experto en encontrarle defectos al ligue que se consiguiera: unas veces que muy flaca, otras que muy gorda, que si era tonta o que se pasaba de lista, que si pero se conocieron en Tinder, que si le gustaban las bacanales, que si en su juventud había sido una virgen vestal... total, que con ninguna mujer quedaba contento.

Una mañana, como él era escultor, le llegó en un embarque fenicio, un bloque de granito de la más tremendamente hermosa composición: tenía unas vetas minerales y unos colores en su superficie, realmente espectaculares. Tornasolados, bien padrísimos y así. Él decidió que iba a usar tan buen material para un proyecto personal: se le ocurrió esculpir con el, a la mujer más hermosa que jamás hubiera conocido. Literalmente, aquella a quien jamás habría conocido.

martes, 6 de noviembre de 2018

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La masculinidad tóxica

Levanta la mano si de chiquito te dijeron: "nada más me entero que dejaste que te pegaran en la escuela, y te voy a pegar yo llegando a la casa". Puede que incluso le agregaran: "para que te vayas haciendo hombrecito".

Enseñarle a los niños a hacerse hombres es un tema bien complicado, porque en el proceso suele generarse tal colección de cicatrices, que a veces ni una vida completa alcanza para sanarlas. Por... no mencionar que muchos chavitos terminan identificándose con sus bienintencionados agresores, para transformarse ellos mismos en nuevos agresores cuando encuentran la oportunidad.

Y ¿si notaste la incongruencia principal? o sea, ¿si naciste hombre, porque se habría de pretender enseñarte a ser, lo que de cualquier manera ya naciste siendo? Ok, viene al caso entonces, dejar de hablar del sexo del niño y pasar a la noción de género, que en este caso es "masculino"... y con este tipo de prácticas, "masculinidad" adquiere además la acepción de "tóxica".