sábado, 20 de marzo de 2021
lunes, 15 de febrero de 2021
Mis deudas conmigo
Me encantaría saber si también les sucede a ustedes: a mi me ocurre que encuentro mil veces más pesado no hacer todo cuanto dejo pendiente, que hacer una pausa para ponerme al corriente con la tarea que sea, que voy arrastrando.

Las deudas conmigo me arruinan la espalda y se roban mi energía.
Todo cuanto debo hacer, o cuanto quiero pero que una y otra vez postergo, son una fuga y desgaste de mi atención que no les pierde de vista. Un paquete de cookies permanentemente ocupadas en el software de mi consciencia, restándome espacio y memoria en disco.
Al menos en mi caso; pienso que de vez en cuando, vale la pena bajarme del mundo y dedicarle un día a mis pendientes, para volver al trajín mucho más ligero.
El problema es que a veces me habitúo tanto a arrastrar deudas conmigo, que envueltas por el polvo del camino, comienzan a volverse indiferenciadas entre si.
Todas parecen igual de urgentes, todas igual de importantes.
Quizá nunca está de más una lista de “Things to Do”, para no perder la cuenta de esos pendientes que arrastro.
E irlos, claro, progresivamente resolviendo.
viernes, 1 de enero de 2021
Trata a los demás...
Para no equivocarnos, no te bases en que hay que tratar a las demás personas, como a ti te gusta que te traten; mejor trata a los demás como a ellas y a ellos les gustaría ser tratados.

¿Cómo, así?
Pues resulta que no todas las personas definimos igual el trato digno y el respeto; ni queremos lo mismo ni necesitamos ser amadas o amados exactamente de la misma manera que el resto de la gente. Cada quien valora distintas muestras de atención y de cariño, a partir de sus gustos personales, su experiencia de vida, creencias, y así.
Si tu amas los chocolates en forma de corazoncito, nadie tiene la obligación de agradecerte que le retaques su escritorio con ellos, cada 14 de febrero.
miércoles, 16 de diciembre de 2020
Las fiestas del Solsticio
Tú y yo no nos conocemos tanto, pero apostaría que la Navidad es importante para ti, como lo es para mi. Y en realidad no es que yo mismo sea demasiado sagaz, sino que la humanidad lleva tanto tiempo celebrando estas fiestas, que al final, las traemos tatuadas en la naturaleza misma de quienes somos.
Ya sabes, llega diciembre y metes a tu casa un pino que va a representar el árbol Yggdrasil de la mitología nórdica, y lo decorarás con esferas que simbolizan la fatídica manzana del Jardín del Edén; vas a dar y recibir jugosos obsequios como lo hicieran los romanos durante las Saturnales y en una de esas, hasta te sentarás en las piernas de un Santa Claus, cuya imagen diseñó CocaCola, porque hacer “merchandising” también es celebrar.
Todo esto al rededor del Solsticio de Invierno, momento del año en el que los vikingos conmemoraban una vuelta más a la Rueda de la Vida; los persas honraban exactamente el 25 de diciembre el nacimiento del dios Mitra, y los egipcios celebraban el renacimiento de Osiris, exactamente el 6 de enero.
Las fiestas del Solsticio
Todo esto al rededor del Solsticio de Invierno, momento del año en el que los vikingos conmemoraban una vuelta más a la Rueda de la Vida; los persas honraban exactamente el 25 de diciembre el nacimiento del dios Mitra, y los egipcios celebraban el renacimiento de Osiris, exactamente el 6 de enero. En Tenochtitlán, durante el Panquetzaliztli, los mexicas agradecían con danzas y rituales el nacimiento de Huitzilopochtli, dios de la guerra y la vida.
sábado, 14 de noviembre de 2020
El lado oscuro del HomeOffice
Este año llegó con múltiples sorpresas para las y los ciudadanos de esta aldea global a la que llamamos mundo; y no es necesario mencionar que algunas de esas sorpresas, perfectamente hubiéramos preferido ahorrárnoslas, como los contagios, las muertes, la especulación financiera o el colapso de los mercados, por decir lo menos. Pero bien dicen que dios aprieta, pero no a orca; lo cual es genial cuando eres una ballena asesina…

…si te tocó ser homo sapiens o femme sapiens en el contexto de una sociedad capitalista marcada por estrictos estándares de productividad y libre mercado, probablemente conociste entonces, las bondades del trabajo remoto o home office.
El home office te permite efectivamente, trabajar remotamente desde tu casa o cualquier lugar que tu elijas, ahorrándote horas y disgustos en el tráfico. Técnicamente, te permite pasar más tiempo con tu familia y te da espacio para que cultives tus propios proyectos. Incrementa tu productividad y tu satisfacción personal, te da autonomía y libertad para que generes tu propia organización, etcétera.
Es difícil que con un panorama tan amigable, algo pudiera salir mal.
El lado oscuro del HomeOffice
El home office te permite efectivamente, trabajar remotamente desde tu casa o cualquier lugar que tu elijas, ahorrándote horas y disgustos en el tráfico. Técnicamente, te permite pasar más tiempo con tu familia y te da espacio para que cultives tus propios proyectos. Incrementa tu productividad y tu satisfacción personal, te da autonomía y libertad para que generes tu propia organización, etcétera.
Es difícil que con un panorama tan amigable, algo pudiera salir mal. Pero ¿que crees?


