lunes, 11 de julio de 2016

Fronteras imaginarias

julio 11, 2016 Hernan Paniagua
De repente todo parece muy simple:

💬 El fumador que fuma, dice "pues son mis pulmones y me atasco todos los cigarros que yo quiera".
💬 La facebookera que publica odio, dice "pues es mi muro y yo publico en él lo que yo quiera"
💬 La adolescente le sube, y dice "es mi cuarto y yo escucho mi música al volumen que yo quiera"
💬 El musulmán ejecuta extranjeros, y dice "es mi religión y voy a hacer con los infieles lo que yo quiera".

lunes, 13 de junio de 2016

Violencia de género para hombres

junio 13, 2016 Hernan Paniagua
¿Dónde están esas personas que de cuando en cuando tratan de hacerme entender que "los hombres no sufren de violencia de género", que "solamente a las mujeres se las mata por no satisfacer estereotipos culturales"?

Este fin de semana decenas de hombres fueron acribillados con una semiautomática que disparaba 70 balas por minuto, en manos de un hombre de 29 años que decidió que si un hombre no se empareja con una mujer, no tiene derecho a vivir. Eso gente, es violencia de género.

Algunas ellas, dirán que aún así no se compara con la violencia cotidiana que las mujeres reciben día con día, como buscando ganar en las olimpiadas de la violencia. Pero la violencia de género azota con igual cotidianidad también a los hombres, día a día en que vales porque tu cartera te hace un buen partido en el mercado romántico o porque te dejan sin familia debido a que te quedaste sin trabajo...


lunes, 6 de junio de 2016

Síndrome del Quemado

De pronto descubres que te frustran las limitaciones que te ponen en el trabajo.

Tu sabes que podrías hacer más, pero las circunstancias laborales te lo impiden.

Como todas y todos, quieres alcanzar todo tu potencial, desarrollar proyectos, ayudar personas porque tu vocación te lo demanda. Pero caes en la cuenta de que en ese puesto no va a ser.

O renuncias a tu trabajo, o renuncias a tu compromiso contigo.

Renunciar no es fácil, quizá te asuste; postergas esa decisión. Y mientras tanto, aprendes que no importa lo que hagas, todo termina en frustración; adquieres un estado emocional de desesperanza, te cansas de estar lidiando contra la decepción del día a día.

Síndrome del Quemado

junio 06, 2016 Hernan Paniagua
De pronto descubres que te frustran las limitaciones que te ponen en el trabajo. Tu sabes que podrías hacer más, pero las circunstancias laborales te lo impiden.

Como todas y todos, quieres alcanzar todo tu potencial, desarrollar proyectos, ayudar personas porque tu vocación te lo demanda. Pero caes en la cuenta de que en ese puesto no va a ser. O renuncias a tu trabajo, o renuncias a tu compromiso contigo.

Renunciar no es fácil, quizá te asuste; postergas esa decisión. Y mientras tanto, aprendes que no importa lo que hagas, todo termina en frustración; adquieres un estado emocional de desesperanza, te cansas de estar lidiando contra la decepción del día a día.

Crees descubrir que en realidad el contexto está en lo correcto, que eres tu quien hace las cosas mal y te convences de que eres insuficiente. No importa cuanto te esfuerces, siempre es insuficiente. Te deprimes.

Para proteger tus emociones, las aíslas; decides hacer como que trabajas para que ellos hagan como que te pagan. El concepto que tienes de ti se va deteriorando, terminas agradeciendo lo poco que recibes porque crees en secreto que es más de lo que mereces. Te transformas, te reduces... te resignas, pero seguirás cayendo todavía más.

Bienvenid@ al burnout, el Síndrome del Quemado; que no es un criterio clínico, pero existe y hay que hacer lo necesario para sobrevivirlo cuando aparece.

viernes, 27 de mayo de 2016

Personas Fuertes, Personas Duras

Tratando de enseñarle a los humanos la cualidad de ser resistentes, los dioses antiguos pidieron que los Robles del bosque, le enseñaran su dureza a la mitad de la humanidad. Pero Gaia era sabia, y a diferencia de los antiguos, ella encomendó esta tarea a los Juncos en el río, para que enseñaran a ser resistentes a la otra mitad.

Es por eso que en la vida, vas a encontrarte dos tipos de personas: la Gente del Roble y las Personas de Junco.

Los hombres y mujeres del Roble aguantan los vientos fuertes sin doblarse ni resquebrajarse; en tanto que las Personas de Junco se doblan hacia la tierra al soplo de la más ligera brisa, y cuando el viento amaina se yerguen nuevamente.


martes, 10 de mayo de 2016

Hashtags: #niunamenos, #vivaslasqueremos

Mexicano, juro de veras que no te entiendo. Puedo insultarte de mil maneras, pero si menciono a tu madrecita, me arrancas la cabeza de una mordida. Pueden pasar cien años, pero nunca serás tan viejo para no echar de menos a tu jefecita... que seguramente tienes viviendo a tres metros porque construiste tu casa en el mismo terreno donde está la suya.

Ella es la figura mas importante de tu vida, por encima de tu esposa o de ti mismo, te horroriza la posibilidad de que un día te falte y por eso, no es accidental que digan por ahí que los mexicanos nos cargamos un complejo de Edipo del tamaño de nuestro amor por el fútbol.

Déjame decirte algo que quizá te sorprenda: tu madrecita, antes de madrecita santa o madrecita chula, es mujer. Una mujer del género femenino y todo lo que conlleva. Y una cosa más, todavía, increíblemente más perturbadora: allá afuera alguien esta matando mujeres.


...y no me refiero a atropellarlas por accidente, o a agandallarlas con tal de robarles la bolsa, sino matarlas de veras. Matarlas porque son mujeres, y a muchas. De veras, muchas. Las andan matando porque las reconocen como mujeres, las identifican y solo porque se dan el falso derecho de hacerlo, las matan. ¿Te das cuenta del horror que hay en ello?

miércoles, 13 de abril de 2016

Juegos de pareja

Si, para mi las relaciones de pareja son un juego. Tan serio y tan estructurado como solo un juego podría serlo: hay dos participantes, hay muchas reglas, y hay un objetivo que cuando lo alcanzas, se gana.

Algunas relaciones son juegos de ganar – ganar, y otras son de suma cero.

En las primeras, todos los participantes ganan de manera equitativa; pero en las segundas, la misma proporción en la que uno de los jugadores gana, es la misma proporción en la que el otro participante pierde.

Hay quienes juegan a ganar, pese a quien le pese o incluso pese a la relación misma; y hay también los que juegan a perder, porque tenían tantas ganas de jugar, que sacrificarían lo que fuera por mantenerse jugando.