domingo, 6 de agosto de 2017

El sentido de la vida

Me resulta difícil pensar en el Sentido de Vida como un concepto en minúsculas… y quizá por esa formalidad con que lo entendemos, algunas y algunos nos detenemos tan pocas veces a preguntarnos para qué nos sirve estar vivos.

¿A ti para qué te sirve tener esta vida?

Y no, decir que “el sentido de mi vida es estar vivo” no cuenta, porque es una tautología que no nos lleva en ninguna dirección… el sentido de la vida es alguna meta última y muy personal con la que te identificas y que orienta tus metas menores, tus objetivos y proyectos.

No es la brújula, sino un Norte que seguramente será distinto para cada quien.

Hay para quienes el sentido es ayudar a los demás, o perfeccionarse físicamente, ayudar a los perritos, conocer el mundo, tener una familia, desarrollar una empresa o una trayectoria profesional, tener poder, ser mejor que nadie en la música… entender cosas, a mi personalmente me gusta ese: simplemente “entenderlo todo”.

El sentido de la vida

Me resulta difícil pensar en el Sentido de Vida como un concepto en minúsculas... y quizá por esa formalidad con que lo entendemos, algunas y algunos nos detenemos tan pocas veces a preguntarnos para qué nos sirve estar vivos.

¿A ti para qué te sirve tener esta vida?

Y no, decir que "el sentido de mi vida es estar vivo" no cuenta, porque es una tautología que no nos lleva en ninguna dirección... el sentido de la vida es alguna meta última y muy personal con la que te identificas y que orienta tus metas menores, tus objetivos y proyectos. No es la brújula, sino un Norte que seguramente será distinto para cada quien.

Hay para quienes el sentido es ayudar a los demás, o perfeccionarse físicamente, ayudar a los perritos, conocer el mundo, tener una familia, desarrollar una empresa o una trayectoria profesional, tener poder, ser mejor que nadie en la música... entender cosas, a mi personalmente me gusta ese: simplemente "entenderlo todo". Frecuentemente se trata de una gran meta inconsumable, donde se acomodan como piezas de un rompecabezas todos los demás objetivos que si podemos alcanzar.


El arte de fluir

agosto 06, 2017 Hernan Paniagua
¿Te ha pasado que te abocas tanto haciendo algo que te gusta, que el tiempo pasa sin que te des cuenta?, y podría haber un terremoto o una guerra civil y no te enteras... y te choca que te interrumpan, y todo lo que te perturbaba al inicio se te olvida para dejarte concentrar en eso que estás haciendo... ¿si lo identificas?, pues fíjate que a eso se le llama estado de flujo.

Para la psicología cotidiana, entrar en flujo es una condición más que deseable, porque tu mente se libera de emociones tóxicas que de otra manera no podrías hacer a un lado... ya sabes: algo como un enojo desbordado, una profunda tristeza, alguna incertidumbre hacia lo que está por venir, o etcétera.

Hay quienes entran en flujo platicando sabroso con alguien, y las horas se les van en un santiamén, otros cuidan de sus bonsais o pintan con acuarelas. Puedes alcanzar el estado de flujo leyendo algo interesante, entrenando en el gym, coloreando mandalas, bailando, jugando videojuegos, tocando música, conociendo lugares nuevos.

La cosa es hacer una actividad que haga match con tus intereses y que te rete, pero que su nivel de dificultad esté del calibre de tus habilidades y a la vez que te importe más hacerlo, que lo que obtienes con ello.

Teoría de las Generaciones

Llegandito al mundo, ya haría de eso algunos cuarenta y pocos añitos, me avisaron con diligencia que yo era equis. Que grosería¡! pensé yo, vaya manera de darle a uno la bienvenida. Lo peor era que no fue mi culpa haber nacido en el año 76, lo mismo que los millennials de hoy no tienen la culpa de su... distintivo generacional...

Entonces, ¿de quién es la culpa? Habrá que cortar la cabeza de quienes desarrollaron la teoría de las generaciones: Strauss y Howe, quienes analizaron diferentes momentos históricos en EU para identificar los rasgos característicos de cada una de las generaciones que se sucedieron:

iGen o centennials son los chavitos que nacieron de lleno en el siglo XXI, esos que se incorporaron a un mundo donde la información y la conectividad son tan habituales como el oxígeno, o más. Ellos observan y retratan su realidad generando contenidos casi compulsivamente, porque se dice que son artistas... aunque quedarse sin wiFi los lleva a hiperventilarse.


Sobre la urgencia de tener pareja

agosto 06, 2017 Hernan Paniagua
Levante la mano quien está buscando pareja... si, yo se que da un poco de pudor el permitirnos reconocerlo y hasta pensamos tal vez que es poco digno andar con el vestido de novia en la cajuela del auto, pero seamos honestas y honestos... particularmente honestos, porque es en especial a los hombres a quienes les cuesta mayor trabajo aceptar que buscan una relación.

Les voy a contar un secreto de consultorio: la mayoría de los hombres que enfatizan no interesarse por una relación romántica, conducen cotidianamente sus esfuerzos hacia conectar con otras personas para iniciar un proyecto de pareja.

¿Verdaderamente es TAN importante tener pareja?

Biológicamente, algo hay de eso: constantemente nuestro cerebro está buscando alguna persona con quien construir un vínculo romántico, alguien con quien establecer un proyecto reproductivo, y alguien con quien sostener placeres eróticos... el tema es que a nuestro cerebro muy poco le interesa que esas tres búsquedas se centren en la misma persona.


jueves, 20 de julio de 2017

Karma 3: Ley de la Humildad

Puedo apostar contigo lo que sea, sobre un hecho que para mi es bastante contundente: todas y todos queremos cambiar.

Y nos esforzamos mucho para intentarlo… el problema es que a veces “luchamos” por lograr ese cambio y a la postre, la batalla que peleamos resulta no ser la mejor estrategia.

Porque si luchas contigo para cambiar y ganas, entonces pierdes; y si luchando contigo mismo o contigo misma pierdes, entonces tal cual, perdiste. No hay forma de lograr algo cuando eres enemigo de ti mismo.

¿Has escuchado de la Tercera Ley del Karma?, la llaman la Ley de la Humildad, que dice algo así como “rehusarse a aceptar lo que uno es, te aparta del camino que conduce al cambio”. Y en efecto, en cada ocasión en que necesitas cambiar, el primer paso que debes dar es aceptar o aceptarte.

Karma 3: Ley de la Humildad

Puedo apostar contigo lo que sea, sobre un hecho que para mi es bastante contundente: todas y todos queremos cambiar. Y nos esforzamos mucho para intentarlo... el problema es que a veces "luchamos" por lograr ese cambio y a la postre, la batalla que peleamos resulta no ser la mejor estrategia.

Porque si luchas contigo para cambiar y ganas, entonces pierdes; y si luchando contigo mismo o contigo misma pierdes, entonces tal cual, perdiste. No hay forma de lograr algo cuando eres enemigo de ti mismo.

¿Has escuchado de la Tercera Ley del #Karma?, la llaman la Ley de la Humildad, que dice algo así como "rehusarse a aceptar lo que uno es, te aparta del camino que conduce al cambio". Y en efecto, en cada ocasión en que necesitas cambiar, el primer paso que debes dar es aceptar o aceptarte.

De hecho, para materializar el cambio necesitas: a) Observar, b) Aceptar, c) Cambiar.

Observar implica identificar las cosas como son, con sus pros y sus contras para reconocer su potencialidad oculta. Aceptar es reconocer que muchas veces es la circunstancia o el contexto lo que hace que algo parezca ser malo. Y finalmente Cambiar, es llevar la cosa a una versión más óptima de si misma, dentro del proceso de su continua evolución.