domingo, 17 de septiembre de 2017

Saber discutir

En México no sabemos discutir… y tampoco le venimos manejando eso que le llaman “maneras respetuosas” de estar en desacuerdo; pero no es directamente nuestra culpa, somos la consecuencia viviente de una educación que nos condicionaba a guardar silencio.

Calladitos nos veíamos más bonitos…

Yo por ejemplo, soy lo que queda del “no los quiero ver discutiendo en clase¡!”, o de la chancla voladora que aspiraba a quitarme lo rezongón. Preguntar ¿porqué? se traducía como un conflicto con la autoridad; buscar entender era como confrontar, y confrontar era ser todo un anarquista.

No es mi intención poner en tela de juicio el flaco liderazgo de las autoridades que conocí de niño… mi problema es con esta situación actual del no saber no estar de acuerdo.

Si mi pareja me pide abrir la relación, me bloqueo a sus argumentos para no seguirle escuchando. Si me señalan lo que hago mal, me cierro porque me atemoriza ser cuestionado. Si me hablan de feminicidios, les digo feminazis para no conectar con nada de lo que escucho. Como no se discutir, mis únicas respuestas posibles son de sumisión, de ataque o de huida.

Saber discutir

En México no sabemos discutir... y tampoco le venimos manejando eso que le llaman "maneras respetuosas" de estar en desacuerdo; pero no es directamente nuestra culpa, somos la consecuencia viviente de una educación que nos condicionaba a guardar silencio.

Calladitos nos veíamos más bonitos...

Yo por ejemplo, soy lo que queda del "no los quiero ver discutiendo en clase¡!", o de la chancla voladora que aspiraba a quitarme lo rezongón. Preguntar ¿porqué? se traducía como un conflicto con la autoridad; buscar entender era como confrontar, y confrontar era ser todo un anarquista.

No es mi intención poner en tela de juicio el flaco liderazgo de las autoridades que conocí de niño... mi problema es con esta situación actual del no saber no estar de acuerdo.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

¿Quiénes toman psicoterapia?

Ya instalados en el siglo XXI y en plena megalópolis, todavía hay quienes creen que solo se va a psicoterapia cuando estás completamente loco. Si supieran que los locos son las últimas personas en considerar asistir a terapia…

De cualquier manera, ¿qué es la locura?

Dicen que locura es hacer una y otra vez lo mismo, esperando obtener espontáneamente resultados diferentes.

No, lo que busca quien asiste a psicoterapia es muy distinto.

En mi experiencia como terapeuta, he tenido el honor de conocer a personas que tienen muchos tipos de búsqueda… lo que a su vez les convierte en buscadores:

¿Quiénes toman psicoterapia?

Ya instalados en el siglo XXI y en plena megalópolis, todavía hay quienes creen que solo se va a psicoterapia cuando estás completamente loco. Si supieran que los locos son las últimas personas en considerar asistir a terapia...

De cualquier manera, ¿qué es la locura? Dicen que locura es hacer una y otra vez lo mismo, esperando obtener espontáneamente resultados diferentes.

No, lo que busca quien asiste a psicoterapia es muy distinto.

En mi experiencia como terapeuta, he tenido el honor de conocer a personas que tienen muchos tipos de búsqueda... lo que a su vez les convierte en buscadores:

  • Hay quienes buscan conocerse mejor: sus lados fuertes, sus lados flacos, sus alcances personales y sus límites imaginarios, igual sus potencialidades, o sus misterios inconfesables. Ellas y ellos encuentran en la terapia un espejo que les devuelve algo con lo que construirse su propia verdad.
  • Hay quienes buscan una respuesta y llevan sus preguntas al ceno de la terapia para ensamblar las soluciones que les den satisfacción; a veces se trata de modelos experimentales para conocer mejor su mundo, a veces son simples trocitos de idea que cuando se juntan dibujan horizontes nuevos para entender la realidad.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Cuando "lo peor" sucede

Viktor Frankl, quien desarrolló la logoterapia, decía que no puedes elegir todo el tiempo lo que va a sucederte, pero siempre puedes decidir con qué actitud vas a afrontar eso que te está sucediendo… o lo que te ha sucedido.

Ese hombre vivió preso en un campo de concentración, así que algo debe saber al respecto.

Shit happens.

En el mundo que compartimos, a veces pasan cosas malas… ¿cómo encaramos esa posibilidad? A veces elegimos vivir con miedo a la espera de vernos envueltos en el peor de los escenarios, hipotecamos nuestra tranquilidad apostando a un control que jamás vamos a tener.

¿Vale la pena sufrir tanto por lo que podría, pero que en la actualidad no está pasando?

A veces, efectivamente lo ¿peor? sucede, y hay que encararlo porque evitarlo no dependía de ti ni de tus decisiones. Simplemente sucede.

Cuando "lo peor" sucede

Viktor Frankl, quien desarrolló la logoterapia, decía que no puedes elegir todo el tiempo lo que va a sucederte, pero siempre puedes decidir con qué actitud vas a afrontar eso que te está sucediendo... o lo que te ha sucedido.

Ese hombre vivió preso en un campo de concentración, así que algo debe saber al respecto.

Shit happens. En el mundo que compartimos, a veces pasan cosas malas... ¿cómo encaramos esa posibilidad? A veces elegimos vivir con miedo a la espera de vernos envueltos en el peor de los escenarios, hipotecamos nuestra tranquilidad apostando a un control que jamás vamos a tener. ¿Vale la pena sufrir tanto por lo que podría, pero que en la actualidad no está pasando?

A veces, efectivamente lo ¿peor? sucede, y hay que encararlo porque evitarlo no dependía de ti ni de tus decisiones. Simplemente sucede. Pero si Frankl tiene razón, podemos elegir la actitud para afrontarlo: ¿cuál es la mejor actitud posible para reducir los alcances del daño?, ¿de qué manera preservo el mayor bienestar para mi y los míos?


miércoles, 23 de agosto de 2017

Una como quiera...

En el estuche de herramientas de un psicoterapeuta, una de las estrategias más manoseadas es verdaderamente el: “una como quiera, pero ¿y las criaturas?”. Y es que no vamos a negar el valor de los clásicos.

En muchas ocasiones trivializamos las circunstancias tóxicas que vivimos día con día; ya sea porque uno a todo se acostumbra, o porque identificar ciertas situaciones como violentas, nos obligaría a tomar cartas en el asunto… y mejor preferimos justificar lo injustificable con tal de no sentir la obligación de actuar.

Una como quiera…

Pero cuando a una mujer que es mamá, le preguntas como podría ser que su hijo estuviera entendiendo los golpes que el marido le propina a ella, o como estaría el chilpayate asimilando los insultos que ella misma le dirige a su marido, entonces se ve en la imposibilidad de seguir tapándole el ojo al macho.