sábado, 16 de diciembre de 2017

La neutralidad en Internet

Yo soy de esos que piensan que hay un antes y un después de Internet: cuando surgió la world wide web el ancho mundo se convirtió en una diminuta aldea global, pasamos de ser los más desinformados a plantearnos métodos y estrategias para administrar el exceso de información. El derecho de réplica fue una realidad al alcance de un teclado y las grandes televisoras y empresas de servicios comenzaron a tenerle miedo a tu opinión o desaprobación, mientras que Internet se convirtió en la tribuna perfecta para expresar nuestras ideas... incluso cuando estas no vayan siendo precisamente las más inteligentes.

Gobiernos enteros han replanteado sus políticas por culpa de whatsApp o Twitter en las manos de sus pueblos, y aspirantes a presidentes han tenido que llevar sus campañas a las redes sociales, aunque no entiendan de ellas lo suficiente...y el público, que antes fuera un zombie babeante de diez mil cabezas, hoy en día es un organismo participante y medianamente más organizado. Todo esto se debe a la magia del Internet, al anonimato, a la conectividad y a la neutralidad del Internet.

En particular, ¿sabes tu lo que es la neutralidad en Internet?


jueves, 14 de diciembre de 2017

Comprométete a ser feliz

Seamos honestos: la vida apesta… la mitad de las veces. Solo la mitad, porque el resto del tiempo, nuestra existencia es un muy buen lugar para estar. Y no me negarás que incluso, hay temporadas en las que la vida se luce y pareciera que al universo le da por conspirar a tu favor.

Las buenas rachas, sin duda que se agradecen… pero no nos podemos quedar a la espera de que la vida se ponga de buenas para nosotros darnos el permiso de ser felices.

¿O si?

No hipoteques tu felicidad a la aleatoriedad de los momentos, elije tu mejor emoción posible para cada situación. Esto no implica que te prohíbas ponerte triste, sentir miedo o enojarte, pero ¿quedarte así en el atasque durante días o semanas?, ¿cuánto te dura un coraje?, ¿cuánto te dura el estrés?

¿Cuánto suele durarte la felicidad?

Sería ideal que recordáramos siempre que somos nosotros quienes elegimos las emociones que experimentamos; ojalá tuviéramos la misma facilidad de aferrarnos a la felicidad, como nos aferramos a nuestros enojos, nuestros temores o a las tristezas.

Comprométete a ser feliz

diciembre 14, 2017 Hernan Paniagua
Seamos honestos: la vida apesta... la mitad de las veces. Solo la mitad, porque el resto del tiempo, nuestra existencia es un muy buen lugar para estar. Y no me negarás que incluso, hay temporadas en las que la vida se luce y pareciera que al universo le da por conspirar a tu favor. Las buenas rachas, sin duda que se agradecen... pero no nos podemos quedar a la espera de que la vida se ponga de buenas para nosotros darnos el permiso de ser felices, ¿O si?

No hipoteques tu felicidad a la aleatoriedad de los momentos, elije tu mejor emoción posible para cada situación. Esto no implica que te prohíbas ponerte triste, sentir miedo o enojarte, pero ¿quedarte así en el atasque durante días o semanas?, ¿cuánto te dura un coraje?, ¿cuánto te dura el estrés?

¿Cuánto suele durarte la felicidad?


miércoles, 13 de diciembre de 2017

¿Podemos ser felices?

Seguramente has escuchado esta eterna discrepancia: ¿la felicidad es un lugar al que se llega, o una manera de viajar?, es más, ¿la felicidad es posible, o solo un producto de mercadeo que nada más le funciona a un montón de publicistas que van detrás tu dinero?

Ya sabes: la felicidad ¿meta o mito?

Todo depende a quién le preguntes. Por ejemplo, si vas con este concepto al fundamento genético de nuestra fisiología, descubrirás que no hay ser humano que esté destinado a ser feliz, básicamente porque a nuestros organismos lo que le interesa es el bienestar de la especie en completo, no de los individuos aislados. De este modo, tienes en tu sistema límbico una fuente inagotable de flagelación e infelicidad: tu amígdala, que se lo pasa muy bien rastreando las mil y un razones para agobiarte, estresarte y conseguir que te pares de pestañas.


martes, 28 de noviembre de 2017

La paradoja de la pareja

Prácticamente, las relaciones de pareja son paradójicas por definición: frecuentemente nos interesa mucho involucrarnos en un proyecto romántico, en tanto que hacemos hasta lo imposible por boicotear cualquier éxito cercano… y vaya que nos esforzamos.

El punto es que en materia de lo romántico, el (supuesto) “sentido común” que heredamos de otras generaciones, o ya es anacrónico, o la neta, jamás funcionó para otra cosa que no fuese producir decenas de chilpayates a expensas de la felicidad y realización individual y romántica de los padres.

¿Te apetece un ejemplo?

A y B se aman con locura y han sabido llevarse muy bien a lo largo de su relación; entonces, obedeciendo al “sentido común”, han tomado la decisión de mudarse para vivir en el mismo depa… con el paso de los meses viviendo bajo el mismo techo, A y B descubren que cada vez es mayor la distancia emocional entre ellos, porque han delegado el mantenimiento de la relación a la cotidianidad: ya no tienen detalles entre si, ya no valoran el tiempo que comparten y progresivamente hacen más cosas para el mantenimiento de la casa, que para mantener la relación.

La paradoja de la pareja

noviembre 28, 2017 Hernan Paniagua
Prácticamente, las relaciones de pareja son paradójicas por definición: frecuentemente nos interesa mucho involucrarnos en un proyecto romántico, en tanto que hacemos hasta lo imposible por boicotear cualquier éxito cercano... y vaya que nos esforzamos.

El punto es que en materia de lo romántico, el (supuesto) "sentido común" que heredamos de otras generaciones, o ya es anacrónico, o la neta, jamás funcionó para otra cosa que no fuese producir decenas de chilpayates a expensas de la felicidad y realización individual y romántica de los padres.

¿Te apetece un ejemplo?

A y B se aman con locura y han sabido llevarse muy bien a lo largo de su relación; entonces, obedeciendo al "sentido común", han tomado la decisión de mudarse para vivir en el mismo depa... con el paso de los meses viviendo bajo el mismo techo, A y B descubren que cada vez es mayor la distancia emocional entre ellos, porque han delegado el mantenimiento de la relación a la cotidianidad: ya no tienen detalles entre si, ya no valoran el tiempo que comparten y progresivamente hacen más cosas para el mantenimiento de la casa, que para mantener la relación.

De repente, descubren haberse vuelto dos extraños jugando a ser roomies y, por "sentido común", deciden separarse.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

¿Qué sigue después de la muerte?

Morirse es tan fácil que cualquiera puede hacerlo, y sin embargo a pesar de ser algo tan ordinario, las opiniones acerca de ella y de lo que sea que le siga, son tan divergentes e incluso tan personales como lo es la misma muerte y las formas de darle término a la vida.

¿Qué es la muerte?, ¿dónde reside su sentido? Conforme más se estudia la fisiología humana, mejor entendemos que la muerte no es algo que sucede en un momento, sino un proceso durante el que nuestras funciones vitales, poco a poco se van apagando. Hay ocasiones en las que unas funciones se apagan y otras se encienden; otras veces, algunas tardan mucho en apagarse del todo, y en general, aún no sabemos plenamente cómo funciona el morirse. En cuanto a su sentido, quizá no necesite tenerlo, probablemente sea la vida la que necesita tener sentido, ¿la muerte que...?

La muerte simplemente es el final... o un inicio de algo nuevo... o ¿quizá una transición o un cambio de estado?