lunes, 15 de octubre de 2018

Tu no existes

Hoy vengo a hablarte de ti, aunque con cierto cuidado; porque en la superficie todos nos parecemos mucho, pero en lo profundo, nuestras subjetividades nos diferencian.

Yo se que como a mi, no te gusta demasiado que se refieran a ti mediante un adjetivo que no sientes que te describa, como que te digan que “Pareces vieja”, o “mediocre”, “gorda” y así.

A mi no me gusta que me consideren violador y feminicida en potencia, simplemente por ser un hombre… por ejemplo.

Y los científicos sociales conocen la razón de este malestar, ellos dicen: “toda identidad personal necesita del reconocimiento de los demás para consolidarse”. O sea, ¿qué sentido tiene que yo me diga psicoterapeuta si nadie me reconoce como tal?

Tu no existes

octubre 15, 2018 Hernan Paniagua
Hoy vengo a hablarte de ti, aunque con cierto cuidado; porque en la superficie todos nos parecemos mucho, pero en lo profundo, nuestras subjetividades nos diferencian. Yo se que como a mi, no te gusta demasiado que se refieran a ti mediante un adjetivo que no sientes que te describa, como que te digan que "Pareces vieja", o "mediocre", "gorda" y así.

A mi no me gusta que me consideren violador y feminicida en potencia, simplemente por ser un hombre... por ejemplo.

Y los científicos sociales conocen la razón de este malestar, ellos dicen: "toda identidad personal necesita del reconocimiento de los demás para consolidarse". O sea, ¿que sentido tiene que yo me diga psicoterapeuta si nadie me reconoce como tal?

Debido a que soy un animal social, necesito que lo que miras en mi, sea un reflejo de lo que creo ser, y me lastima que descalifiques esa imagen positiva que trato de proyectarte.

En general, lo que tu crees de ti son numerosos aspectos del concepto que te has construido de quien eres, y unos aspectos son más importantes que otros. Si te digo que pareces de Michoacán, pero naciste en Colima, puede que te moleste, pero a menos que tengas puesta la camiseta colimense, no te vas a enojar demasiado.

viernes, 12 de octubre de 2018

La raíz de la culpa

Sé que has escuchado cientos de veces que lo bueno y lo malo son relativos; pero es completamente falso. La realidad es que hacer lo bueno te hace bien y hacer lo malo te hace daño. Así, en cortito… está muy simple, ¿no?

Y es que existe un manual con las reglas suficientes para ser feliz, lo único que necesitas hacer, es seguirlas. Pero… ¿quién diablos redactó esas reglas?

Única respuesta posible: Tu.

Desde que naciste y paulatinamente, con la comprensión que vas adquiriendo del universo, has agregado reglas a ese manual que es tu propio código y filosofía de vida, que bien podrías llamar “Mi absolutamente nada breve manual hacia una mejor versión de mi”; en la intuición global de que mientras más te aproximes a la versión ideal de ti misma o de ti mismo, más feliz serás.

Lo bueno entonces, es conducir tus acciones y decisiones, según las reglas que has incluido en tu manual personal; lo malo es traicionarlas. Es cuestión de autocongruencia, y la emoción que funciona como alarma para avisar que estás traicionándote a ti y a tu código personal, es la Culpa.

La raíz de la culpa

Sé que has escuchado cientos de veces que lo bueno y lo malo son relativos; pero es completamente falso. La realidad es que hacer lo bueno te hace bien y hacer lo malo te hace daño. Así, en cortito... está muy simple, ¿no?

Y es que existe un manual con las reglas suficientes para ser feliz, lo único que necesitas hacer, es seguirlas. Pero... ¿quién diablos redactó esas reglas?

Única respuesta posible: Tu.

Desde que naciste y paulatinamente, con la comprensión que vas adquiriendo del universo, has agregado reglas a ese manual que es tu propio código y filosofía de vida, que bien podrías llamar "Mi absolutamente nada breve manual hacia una mejor versión de mi"; en la intuición global de que mientras más te aproximes a la versión ideal de ti misma o de ti mismo, más feliz serás.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Los 2 caminos de la envidia

Si la envidia fuera tiña… y hasta ahí llego, porque honestamente, nunca me he sabido el refrán completo; lo que si te manejo, es que en opinión de la mayoría de las personas, la envidia es de las emociones más negativas que cualquiera podría sentir.

Al menos eso dice la gente.

Pero ¿cómo defines cuales emociones son positivos y cuales negativas? No puedes basarte sólo en la sensación subjetiva que te genera, porque a veces la tristeza puede saber muy dulce, y a su vez la alegría, en ciertas circunstancias, puede volverse amarga. ¿Entonces?

Déjame afirmarte que no hay un criterio ético para las emociones que puedes sentir… o incluso, tampoco vale decir, que se es correcto o incorrecto si no sientes lo que otras personas sienten en una determinada situación.

Si quieres valorar como bueno o malo algún aspecto de las emociones, evalúa la ética de lo que elegimos hacer, a partir de aquello que sentimos.

Los 2 caminos de la envidia

Si la envidia fuera tiña... y hasta ahí llego, porque honestamente, nunca me he sabido el refrán completo; lo que si te manejo, es que en opinión de la mayoría de las personas, la envidia es de las emociones más negativas que cualquiera podría sentir.

Al menos eso dice la gente.

Pero ¿cómo defines cuales emociones son positivos y cuales negativas? No puedes basarte sólo en la sensación subjetiva que te genera, porque a veces la tristeza puede saber muy dulce, y a su vez la alegría, en ciertas circunstancias, puede volverse amarga. ¿Entonces?

Déjame afirmarte que no hay un criterio ético para las emociones que puedes sentir... o incluso, tampoco vale decir, que se es correcto o incorrecto si no sientes lo que otras personas sienten en una determinada situación. Si quieres valorar como bueno o malo algún aspecto de las emociones, evalúa la ética de lo que elegimos hacer, a partir de aquello que sentimos.

O sea, igual que cualquier emoción, la envidia no es buena o mala, simplemente es. Y en muchas circunstancias, a cualquiera le puede resultar inevitable sentirla. La pregunta aquí, es ¿que eliges hacer con esa envidia que sientes?

martes, 25 de septiembre de 2018

Anti - Guía para el miedo

septiembre 25, 2018 Hernan Paniagua
Se cree que los grandes miedos aparecen debido a experiencias muy traumáticas, pero la realidad es que pocas veces sucede así. Y no es que tengamos mucha resiliencia en la vida, sino que para cultivar un temor incapacitante, habitualmente hay que afanarse día... con día... y echarle ganitas.

Para presumir de un miedo robusto, como ese que se ve en las películas de Hollywood tipo El Conjuro y así, hay que hacer sacrificios como: no decir algunas cosas, quedarte con ciertas ganas, negarte varios permisos... todo para hacer que esa semillita del miedo, que efectivamente extraemos de los eventos desafortunados, germine como una saludable enredadera.

De lo contrario, si no le echas ganas, convertirás ese evento desafortunado en un #aprendizaje, o le verás el lado positivo y ya no te va a servir para cultivar un miedo.

El secreto consiste en mantener constantes estrategias de evitación. Te daré un ejemplo, ¿te apetece tenerle miedo a las cajas de cartón?

Empieza por sacar de tu casa toda caja de este ominoso material o arrincónalas lejos de tu vista y de tu tranquilidad. Si haces el súper, opta por productos empaquetados con bolsas, en lugar de las maléficas cajas. Repítete una y otra vez en tu mente lo malignas que son, visualiza distintas formas de morir víctima de una caja y... de paso, date la oportunidad de extender tus cautelas a otros objetos de cartón. Al cabo que uno nunca sabe.