miércoles, 5 de junio de 2019

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Del aborto a la misoginia

“Ay, no…”, dice la gente de buenas costumbres: si fueron tan buenas para abrir las piernas, también deberían ser así de buenas para tener a sus hijos. Y yo por supuesto, me escandalizo en tanto ser humano que soy, en tanto que psicólogo que dicen que soy… y lo mismo en tanto que la neta, a mi me gusta escandalizarme.

Más allá de que presumimos una apabullante misoginia al cargarle a las mujeres el peso total de una concepción no planificada, eximiendo al hombrecito de toda responsabilidad: “finalmente, ya sabes cómo son los hombres, son ellas las que tienen que darse su lugar”, dicen; chale, pensar así es como para volverse locos.

Más allá de esto, que espero que sea lo obvio, hay dos razones desde las que este abordaje retrógrado, me parece alarmante:

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Del aborto a la misoginia

Ay, no... dice la gente de buenas costumbres: si fueron tan buenas para abrir las piernas, también deberían ser así de buenas para tener a sus hijos. Y yo por supuesto, me escandalizo en tanto ser humano que soy, en tanto que psicólogo que dicen que soy... y lo mismo en tanto que la neta, a mi me gusta escanalizarme.

Más allá de que presumimos una apabullante misoginia al cargarle a las mujeres el peso total de una concepción no planificada, eximiendo al hombrecito de toda responsabilidad: "finalmente, ya sabes cómo son los hombres, son ellas las que tienen que darse su lugar", dicen; chale, pensar así es como para volverse locos. Más allá de esto, que espero que sea lo obvio, hay dos razones desde las que este abordaje retrógrado, me parece alarmante:

La primera razón es que ni remotamente, podemos plantear que traer a un humanito al mundo, puede de manera alguna ser el castigo de alguien. ¿En qué cabeza cabe?, ya sabes: porque una chava tuvo relaciones sexuales "sin permiso", ¿ahora debe de por vida entregarse a la crianza responsable y amorosa de un nuevo ser humano?, bueno... ¿qué ustedes creen que tener un hijo es como encargar perritos? No, ni me responda, que ya se que si.

lunes, 3 de junio de 2019

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El Lecho de Procusto y la homofobia

Procusto quiso ser un emprendedor desde pequeño, y después de explorar distintos modelos de negocio como la hotelería Bed & Breakfast o los Centros Spa de Tortura Punzocortante, terminó decantándose por la venta de camas a la medida.

En efecto, el ahora Zar de las Camas, reconocía el valor de un lecho cómodo y ajustado para contribuir así al eterno descanso y satisfacción de sus clientes.

La metodología de ventas era tan brillante como elemental: si al recostarse, el cuerpo del cliente era más largo que la cama, Procusto mochaba con un serrucho la parte de los brazos y piernas que sobresalían del lecho, y si el cliente por el contrario, era más pequeño que la cama, entonces solícitamente, Procusto descoyuntaba sus articulaciones a martillazos con el objetivo de estirarlo.

Excelente servicio  ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

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El Lecho de Procusto y la homofobia

Procusto quiso ser un emprendedor desde pequeño, y después de explorar distintos modelos de negocio como la hotelería Bed & Breakfast o los Centros Spa de Tortura Punzocortante, terminó decantándose por la venta de camas a la medida. En efecto, el ahora Zar de las Camas, reconocía el valor de un lecho cómodo y ajustado para contribuir así al eterno descanso y satisfacción de sus clientes.

La metodología de ventas era tan brillante como elemental: si al recostarse, el cuerpo del cliente era más largo que la cama, Procusto mochaba con un serrucho la parte de los brazos y piernas que sobresalían del lecho, y si el cliente por el contrario, era más pequeño que la cama, entonces solícitamente, Procusto descoyuntaba sus articulaciones a martillazos con el objetivo de estirarlo.

Excelente servicio  ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️

Ni que decir que esta segunda estrategia, hoy en día es empleada por su eficiencia y practicidad en algunas clínicas chinas para solucionar la estatura de personas que desean ser más altas.

Fue mucha la influencia que hasta la actualidad, ha tenido la genialidad comercial del visionario Procusto, a quien podríamos nombrarlo "el Steve Jobs de la Grecia Antigua" y quien, lamentablemente, murió a manos de algún cliente insatisfecho (Teseo era un cliente espantoso). Pero habiendo muerto el hombre, se inmortalizó la idea, pues la sabiduría del “Lecho de Procusto" pervive en nuestra sociedad donde quiera que mires.

martes, 28 de mayo de 2019

Probable crónica de la feminidad

Y en el principio, estaba la diosa… probablemente.

Piénsalo: para la humanidad primitiva, las únicas certezas eran la vida y la muerte, el hambre, la enfermedad y la necesidad de tener alguien que fuera el receptor de las plegarias de cada día. Sabían o sabíamos, que los ciclos eran inmanentes y que el Sol sucedería a la Luna eternamente, que lo mismo, las estaciones se perseguirían en la misma sucesión hasta el fin de los tiempos. Lo único que no era eterno era el ser humano.

Al darnos cuenta de lo efímero de la vida, seguramente nació en nosotros el miedo a la muerte.

Y entonces en el principio, la humanidad le dió un rostro de divinidad a todo aquello que parecía eterno a su alrededor y le empezó a pedir para solventar el miedo; y como modelo para esa divinidad relevante a nuestras plegarias, nos basamos en los pequeños milagros cotidianos: el nacimiento de la vida, el crecimiento desde lo más pequeño y vulnerable, el amor incondicional por un hijo… y todo eso lo mezclamos con la nostalgia de nuestra propia fragilidad en los brazos de nuestras madres.

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Probable crónica de la feminidad

Y en el principio estaba la diosa... probablemente. Piénsalo: para la humanidad primitiva, las únicas certezas eran la vida y la muerte, el hambre, la enfermedad y la necesidad de tener alguien que fuera el receptor de las plegarias de cada día. Sabían o sabíamos, que los ciclos eran inmanentes y que el Sol sucedería a la Luna eternamente, que lo mismo, las estaciones se perseguirían en la misma sucesión hasta el fin de los tiempos. Lo único que no era eterno era el ser humano.

Al darnos cuenta de lo efímero de la vida, seguramente nació en nosotros el miedo a la muerte.

Y entonces en el principio, la humanidad le dió un rostro de divinidad a todo aquello que parecía eterno a su alrededor y le empezó a pedir para solventar el miedo; y como modelo para esa divinidad relevante a nuestras plegarias, nos basamos en los pequeños milagros cotidianos: el nacimiento de la vida, el crecimiento desde lo más pequeño y vulnerable, el amor incondicional por un hijo... y todo eso lo mezclamos con la nostalgia de nuestra propia fragilidad en los brazos de nuestras madres.

Así nació la diosa, como una metáfora de la feminidad humana, de la tierra generosa y de fuego ardiendo en el centro de la tribu.

martes, 14 de mayo de 2019

¿Tartamudeas por ansiedad?

Algunas personas tartamudean cuando hablan, y hay otras a las que se les lengua la traba de vez en cuando; algunas más, al expresarse arrastran las palabras haciendo gala de una dicción espantosa, y también hay quienes de plano, mejor se ponen en modo “mute” y en vez de hablar, no dicen nada.

En ocasiones, estas situaciones pueden deberse a un daño neurológico ubicado en la Corteza cerebral de la gente, dentro de las regiones asociadas o con las funciones motrices del habla, o con las relevantes para la formación de conceptos… pero si estos accidentes al expresarse, tipo disritmias y tropiezos, se dan particularmente en situaciones de estrés elevado, puede que la cosa sea más psicológica o emocional, que neurológica.

O puede que la circunstancia psicológica / emocional agrave una condición psiquiátrica como el Síndrome de Tourette, que puede ser controlable con medicamento, salvo en presencia de la maligna ansiedad.