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Mostrando entradas de octubre, 2012

 

Vivir para trabajar

que la muerte pierda su asquerosa puntualidad que cuando el corazón se salga del pecho pueda encontrar el camino de regreso que la muerte pierda su asquerosa y brutal puntualidad pero si llega puntual no nos agarre muertos de vergüenza Mario Benedetti, poeta (1920 - 2009)
Probablemente todo inició al comienzo del tiempo, cuando dios “condenó” a hombre y mujer a trabajar para ganarse el pan que les da sustento; al menos según el mito judeocristiano. De ahí en adelante pareciera que incluso hoy en día, todavía miramos el trabajo diario como un castigo inevitable; algo a lo cual resignarnos. Basta que paremos tantito la oreja a media calle, en una banqueta concurrida, para escuchar los comentarios de los transeúntes camino a sus oficinas y entender sin mucha complejidad la opinión que ellos y ellas tienen de su chamba*: “pues voy al trabajo, ya que”, “yo aquí, haciendo como que trabajo para que ellos hagan como que me pagan”, “ya merito es fin de semana”, etcétera.

Y efectivamente navegamos cad…