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Eterna, la búsqueda de pareja

México, s. XXI: estadísticamente, uno de los temas que peor nos quitan el sueño es el relacionado con las relaciones de pareja. No solamente porque esperamos resolvernos la vida mediante el pensamiento mágico del "todo se solucionará una vez que me consiga novia / novio", y tampoco porque esperemos que una sola y única persona resuelva el total absoluto de nuestras necesidades emocionales, noup...

Es un tema que nos arrastra prácticamente a la obsesión porque como dicen en Yucatán, "lo busco, lo busco... y no lo busco". Buscamos pareja 24/7, sin tregua ni cuartel, buscamos pareja cuando hacemos negocios, cuando salimos al pan, cuando estamos a oscuras en el cine. Buscamos pareja incluso cuando ya tenemos pareja. Y nos especializamos tanto en buscar, que desarrollamos una total ineptitud en el tema de encontrar.

¿Qué es lo que usted anda queriendo encontrar?, bueno... "yo quisiera encontrar alguien con quien me sienta compatible, que me quiera y a quien yo quiera de vuelta, con quien pasar momentos agradables y con quien me pueda divertir y construir una bonita relación". Esto al menos, es aproximadamente lo que cualquiera contestaría. ¿Porqué nuestra respuesta no viene siendo del tipo "busco caballero solvente, alto, de ojos profundos y mentón prominente, delgado y con gusto por los perritos"?

"...busco señorita de buenas costumbres, que sepa cocinar sabroso y de caderas fértiles, risa fácil y silencios elocuentes..."

En la teoría tenemos bien definido el objeto de nuestra búsqueda: una relación, y determinamos grosso modo las características de esa relación para facilitarnos encontrarla. Sin embargo, en la práctica lo que buscamos son estereotipos rígidos de individuos o individuas que suponiblemente en cuanto localicemos, nos darán pase directo a esas regocijantes relaciones tan anheladas.

Así que rebotamos por la vida buscando y buscando a la persona correcta, pero no buscando y no encontrando la relación que queremos.

Y es que una relación, damas y caballeros, no se encuentra: se cons - tru - ye. No va a suceder que vayas por la calle y te encuentres alguna, y preguntes ¿no es de nadie esta relación?, y de no responderte nadie, felizmente te la quedas agradeciendo tu buena suerte. No, ni en los cuentos de Disney está pasando eso ya.

Lo siento, pero no....

Nos obsesionamos con "encontrar" pareja porque no nos estamos dando el tiempo de construir una relación enriquecedora y satisfactoria a punta de acuerdos cotidianos, de negociaciones, de bajar nuestras barreras y exponer nuestras necesidades, de afinar nuestros sentidos y conocer las expectativas de la otra persona. Lo queremos todo inmediato, y si con la otra persona no brota una relación espontáneamente, entonces desechamos al fulanito o fulanita y volvemos a empezar. Una y otra... y otra... y oootra vez.

¿Conociste a alguien con quien te sientes suficientemente compatible? Si hay química ya, perfecto... ahora date tiempo. Lo que conozcas de alguien en la primera cita va a estar muy sesgado por el nervio de sentirse bajo evaluación. Aguarda a un par de citas extra para identificar qué más hay. ¿Cómo se da la comunicación cuando platican?, ¿pueden hacer planes pequeñitos para el próximo fin de semana, y estos efectivamente se cumplen?

Vale, ¿o sea que solamente apostándole vamos a saber si valía la pena apostar?, sip. Y por supuesto, si andas en racha, te vas a animar a cada vez apostarle más.

Para encontrar lo que efectivamente nos va a satisfacer, necesitamos preocuparnos más por ir tejiendo la relación adecuada y menos por localizar a la persona correcta; mr. o ms. right son precisamente la persona suficiente para construir esa relación que idealizas. Te sugiero no tener tanta prisa en descartar una persona detrás de otra... porque a quien verdaderamente estas descartando es a ti y tus posibilidades de lograr que se consolide el proyecto que buscas.

Para El Principito no fue tan complicado entender esto: "el grado en que te has involucrado con tu Rosa, es lo que hace que Ella sea importante, no realmente la Rosa en si". ¿Tu, qué metáfora de jardinería preferirías para asimilarlo?

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