El sentido de la vida

Me resulta difícil pensar en el Sentido de Vida como un concepto en minúsculas... y quizá por esa formalidad con que lo entendemos, algunas y algunos nos detenemos tan pocas veces a preguntarnos para qué nos sirve estar vivos.

¿A ti para qué te sirve tener esta vida?

Y no, decir que "el sentido de mi vida es estar vivo" no cuenta, porque es una tautología que no nos lleva en ninguna dirección... el sentido de la vida es alguna meta última y muy personal con la que te identificas y que orienta tus metas menores, tus objetivos y proyectos. No es la brújula, sino un Norte que seguramente será distinto para cada quien.

Hay para quienes el sentido es ayudar a los demás, o perfeccionarse físicamente, ayudar a los perritos, conocer el mundo, tener una familia, desarrollar una empresa o una trayectoria profesional, tener poder, ser mejor que nadie en la música... entender cosas, a mi personalmente me gusta ese: simplemente "entenderlo todo". Frecuentemente se trata de una gran meta inconsumable, donde se acomodan como piezas de un rompecabezas todos los demás objetivos que si podemos alcanzar.


Identificar el sentido que tiene nuestra vida, cada quien la vida de cada una y de cada uno, sirve para poder evaluar a título personal cómo andamos, qué tan bien vamos en este galano arte de vivir con calidad. Cuando ubicamos que nuestros proyectos se apegan al sentido, alimentamos una (auto)congruencia máxima: nos ponemos la palomita y nos calificamos de diez.

Cuando sientes vivir en apego a tu sentido, te visualizas progresivamente más incuestionable y resistente frente a las descalificaciones ajenas... y las personales. Alimentas con este valor trascendente tu propia valía, no te extravías fácilmente y sin duda, no te dejas manipular por los intereses de otros. Vives con menos miedo y mayor certeza.

Además, el sentido es un poderoso referente desde el que puedes evaluar cómo vas, cuánto has recorrido de tu propio camino y lo mucho o poco que te falta por vivir. Te permite predecir un poquito el porvenir, porque el futuro suele ser la continuación de esta tendencia que has venido construyendo conscientemente.

Porque de hecho, el sentido de vida te ayuda a vivir con consciencia, coherencia y estrategia sostenida. Eso es algo muy parecido a la estabilidad, solo que emana de ti.

Y lo mejor de no pensar esto con mayúsculas ni solemnidad, es que el sentido que le das a tu vida, no está grabado sobre roca. Si el día de mañana cambias... y en efecto, muy seguramente cambiarás, el sentido cambiará contigo, y se irá adaptando a cada nueva versión que desarrolles de ti.

Así que probablemente, no está de más que te detengas en el camino y mires las decisiones más recientes que mayor satisfacción te han causado, ¿cuál es su común denominador?, ¿...descubres a través de ellas cuál es el sentido de vida que has venido siguiendo?

Una vez que ubicas tu camino, identificarás con facilidad quiénes pueden ser tus compañeros de ruta.